Recibe el diagnóstico de cáncer cérvix un año después de la citología, en Jerez: "Se podría haber evitado y ya no hay cura"
Antonia Macías, de 45 años, paga unas terribles secuelas permanentes por esta negligencia: porta una sonda, usa pañales y parches de fentanilo. En 2015 falleció su marido de cáncer de cerebro. A los dos años, le dectectaron cáncer de tiroides con metástasis en la cadena de ganglios a una de sus dos hijas. A partir de ahí, Antonia Macías, vecina de La Milagrosa (Jerez), empezó a sentirse mal, estaba muy cansada y sangraba tanto que prácticamente acudía todas las semanas a su centro de salud.