En 1970, el lardil (aborígenes de las islas Wellesley, Australia) Goobalathaldin (o Dick Roughsey) terminó su autobiografía «Luna y arco iris«, en la que relataba las historias de sus antepasados. Entre ellas había una que hablaba de una época en la que las islas Wellesley del Norte estaban conectadas con el continente australiano. Según estimaciones modernas, la última vez que las islas Wellesley del Norte estuvieron conectadas al continente fue hace al menos 10.000 años.
Basta con darse un pequeño paseo por la prensa para darse cuenta de que lo que nos ofrecen muchos medios y periodistas es otra cosa: lo que nos venden es una selección de hechos ya empaquetados con una interpretación concreta. Llamar teorías a esas interpretaciones periodísticas suena un poco rimbombante de más, pero, afortunadamente, tenemos un término más adecuado para este campo: lo que nos ofrecen muchos periodistas son relatos. Relatos que son tan infalsables como cualquier teoría pseudocientífica.
No hemos ido a Ucrania a defender a los ucranianos y su democracia, solo a cuidar de los intereses del patrón: EEUU. En el conflicto de Ucrania, lo que nos vienen contando mayoritariamente los medios y sus tertulianos es que Putin es el malo malísimo que quiere invadir el país, pero la OTAN, que es muy buena, con Estados Unidos y la Unión Europea a la cabeza, se ha movilizado para salvar una vez más la democracia...