Cuando no habían completado ni una quinta parte de la misión, los ingenieros que hacían el seguimiento del progreso de Escorpión tiraron la toalla. El último robot que había sido enviado a las entrañas de uno de los reactores dañados de Fukushima Daiichi, y cuyo seguimiento se hacía por control remoto, dejó de enviar señales.
Que la industria bélica es por encima de la comercial la más contaminante. Incontrovertible. Las autoridades lo saben pero tuercen la cara, el Pentágono ignora tanto protocolos de descontaminación como responsabilidades, recayendo en la EPA. Por qué las acciones de los ambientalistas y ecologistas han sido totalmente ineficaces durante estos últimos 40 años: están enfocadas en el objetivo erróneo.
A principios del siglo XX, la gente estaba convencida de que el elemento químico radio tenía propiedades curativas milagrosas. En ese momento, se sabía muy poco sobre la radiactividad, pero creían en nuevas drogas “mágicas” con ingenuidad infantil. Y cómo no era de creer, si las lumbreras de la medicina de aquellos años hablaban del radio curativo.
Pese a existir al menos seis zonas afectadas por accidentes nucleares y otras actividades industriales, el país no cuenta todavía con un catálogo oficial que recoja los planes de limpieza. Tras una condena del Tribunal de Justicia de la UE y varios lustros de dilaciones, España ha aprobado una norma que debe ayudar a sacar del limbo a los suelos contaminados por accidentes con material radiactivo. Porque en España hay al menos seis emplazamientos afectados por este problema.