El led ha sustituido en los últimos años a bombillas incandescentes y halógenos y, aunque ha supuesto una revolución, el reto sigue estando en lograr sistemas de iluminación más sostenibles y baratos, según el científico Rubén Costa, para quien el futuro está en las bombillas hechas con proteínas.
Investigadores de la Universidad de Wyoming han profundizado en el modo en que los tardígrados sobreviven a condiciones extremas y han demostrado que las proteínas de estas criaturas microscópicas expresadas en células humanas pueden ralentizar procesos moleculares. Esto convierte a las proteínas de los tardígrados en posibles candidatas en tecnologías centradas en ralentizar el proceso de envejecimiento y en el almacenamiento a largo plazo de células humanas.
El lunes los científicos que trabajan en ciencias de la vida no daban crédito. Después de medio siglo intentando completar uno de los puzles más complejos de la biología, una inteligencia artificial había logrado, por fin, resolverlo. DeepMind había mostrado que era capaz de predecir con exactitud cómo las proteínas se pliegan y forman estructuras tridimensionales que determinan su función dentro de la célula usando un algoritmo de aprendizaje profundo.
El aumento de la población mundial está provocando que la demanda de proteína se incremente. Al mismo tiempo, cada vez hay más conciencia de la insostenibilidad de las fuentes empleadas en la actualidad, dominadas por proteínas animales. El problema radica, en parte, en las grandes extensiones de tierra y las elevadas cantidades de agua que requiere la ganadería y el impacto sobre el medio ambiente que genera.
Comprobaron que cuando los músculos se contraen muchas veces comienzan a producirse en él dos proteínas, llamadas p38α y p38γ. A su vez, la segunda promueve la activación de otra proteína, llamada IL-15, que actúa sobre la corteza motora del cerebro, encargada del movimiento. Todo esto, en conjunto, aumenta las ganas de hacer ejercicio, provocando que se activen más de estas proteínas, hasta llegar a un límite determinado.
El sistema SeaClear podrá recolectar con éxito el 90% de la basura Deshacerse de la basura de los océanos y los mares es un proceso costoso y que requiere mucho tiempo. Como parte de un proyecto cooperativo europeo, un equipo de la Universidad Técnica de Munich (TUM) está desarrollando un sistema robótico que utiliza métodos de aprendizaje automático para ubicar y recolectar basura bajo el agua.
Hace un par de meses os contamos que la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) tenía un plan para acabar con toda la basura espacial que hay en el espacio. Y, creedme, hace falta porque el resultado de toda la carrera aeroespacial ha sido crear, allá arriba, todo un vertedero espacial.
La isla de Henderson, en mitad del Pacífico, se ha convertido en un gran estercolero. Un equipo de investigadores acaba de documentar allí la mayor densidad de basura registrada en ninguna playa del planeta: hasta 671 objetos de plástico por cada metro cuadrado de arena.
Hace un año, más o menos, Cristina Romero, de Girona y madre de un alumno de Primaria, inició una campaña para evitar que cada día se tiren a la basura toneladas de alimentos que sobran en los comedores escolares. Para conseguirlo hay que cambiar o regular de otra manera la Ley 17/2011 de Seguridad Alimentaria y Nutrición que prohíbe la utilización de la comida que sobra por razones higiénicas y sanitarias y, además, no puede ser manipulada o transformada.
«Es una auténtica barbaridad». Rafael Garcés, director del Instituto de la Grasa del CSIC, apenas puede contener su indignación tras conocer que el Metro de Londres, que depende del Ayuntamiento, prohibirá a partir del próximo mes los anuncios de aceite de oliva en una campaña que iniciará contra la comida basura en un intento de combatir la obesidad infantil. Pone en el mismo saco un producto cuyos beneficios para la salud han sido ampliamente respaldados por todo tipo de estudios científicos que otros como la mantequilla, el queso ...
Algunos medios de comunicación como La Voz de Galicia, La Vanguardia o El País (que ya lo ha borrado) han publicado en las últimas horas que el Ayuntamiento de Londres ha equiparado el aceite de oliva con la comida basura, prohibiendo a partir del próximo mes que se anuncie en el Metro de Londres junto con otros productos como la mantequilla, la mayonesa o el queso.
La plataforma ciudadana Impulsa Ciudad ha denunciado a través de las redes sociales la actuación de dos operarios municipales de limpieza arrojando basura al cauce de un arroyo. Este es el vídeo del momento en el que un usuario graba con su móvil lo que han calificado como "hechos lamentables contra nuestro medio ambiente".