El esloveno y también Van der Poel disputan la Grande Boucle con un Richard Mille de lujo. Pesa 32 gramos, no tiene ninguna función deportiva. En una París-Niza se lo robaron de la habitación del hotel. El patrocinio manda, aunque realmente sólo añaden 32 gramos, menos de lo que pesa alguno de los geles que ingieren los ciclistas durante cada etapa. En Rouen y en el Muro de Bretaña, Pogi alzó los brazos; en el derecho lucía un flamante Richard Mille RM 67-02 Automatic Extra Flat, cuyo valor en el mercado supera los 350.000 euros. Cada imagen de
Quinn Simmons, el último en ver a Pogacar en Lombardía siendo protagonista desde el momento que se dio la salida oficial. Mientras todos esperaban el enésimo recital de Tadej Pogacar, el americano decidió que su nombre también quedaría grabado en esta edición: atacó desde el kilómetro cero, y no se bajó de la fuga hasta que el esloveno le pasó de largo, ya en los últimos kilómetros, rumbo a su quinta victoria consecutiva en el Giro de Lombardía