Las contaminantes bolsas de plástico podrían llegar a su fin grancias a las Avani Eco Bags, unas bolsas que parecen de plástico pero que en realidad están fabricadas con fibras vegetales de yuca y resina natural. Son biodegradables, no son tóxicas y sirven como abono. Todo este proceso ocurre en pocos meses: sin dejar residuos. Sin embargo, si se ponen en agua caliente a unos 80 ºC de temperatura, nos podemos deshacer de ellas rápidamente.
Una treintena de bolsas de plástico y otros restos de plástico han sido encontrados en el estómago de una ballena muerta la semana pasada en Noruega. La autopsia demostró que el cetáceo de seis metros y dos toneladas estaba enfermo y sufría; en su intestino no había ningún alimento y solo lo cubría una fina capa de grasa. La ballena quedó varada en varias ocasiones en la costa de la isla de Sotra, en el suroreste de Nouega. Todos los intentos por devolverla al mar fueron inútiles, por lo que tuvo que ser sacrificada.
De las aguas turbias y contaminadas del Sistema de Estuarios de Santos, en la costa del estado de São Paulo, en Brasil, puede emerger una solución para producir, mediante un proceso sostenible, un polímero (un plástico) con un posible alto valor agregado.
La fundación The Ocean Cleanup calcula que los ríos de todo el mundo arrastran cada año entre 1,15 millones y 2,41 millones de toneladas de plástico a los mares y océanos. Dos tercios de esa esa masa de plástico proceden de apenas una veintena de ríos, una corta lista liderada por el río Yangtsé, en China, que vierte cada año 330.000 toneladas de plásticos en el Mar de China. Le siguen el río Ganges, en India, y otros ríos chinos y de otros países asiáticos.
La cualidades de las microalgas para proporcionar materia prima de alto valor y sostenible son una de las principales ventajas de este tipo de microorganismos vegetales acuáticos. A pesar de ello, disponer de biomasa suficiente y a un coste aceptable son cuellos de botella a los que aún se enfrenta la industria.
El plástico está en lo que comemos, bebemos y en el aire que respiramos y representa una amenaza cada vez más importante para la salud humanaEn los años 50 el mundo producía dos millones de toneladas de plástico al año. Ahora son 330 millones de toneladas.
Pues plástico, en dosis mezcladas con unos pellets de residuos sólidos urbanos que son uno de sus alimentos principales. O al menos así ocurre en Reino Unido, donde un reciente artículo del Guardian ha desvelado una práctica común y completamente legal de la ganadería británica: alimentar a los animales con residuos procesados de alimentos.
Contaminación por microplásticos en los lagos y ríos del Reino Unido, en las aguas subterráneas de los EE. UU., A lo largo del río Yangtze y en la costa española, y albergando bacterias peligrosas en Singapur. La contaminación microplástica se extiende por todo el mundo, según nuevos estudios que muestran la contaminación en los ríos y lagos del Reino Unido, en aguas subterráneas en los EE. UU. Y en el río Yangtze en China y en la costa de España.
Parece que ya nos hemos acostumbrado a los paisajes urbanos y naturales salpicados por plásticos y latas. Cada vez que salimos de casa nos encontramos una lata, una botella o un envoltorio de plástico tirado por la calle, pero ya casi ni los vemos, es como si se hubiesen transmutado en mobiliario urbano. Haz la prueba. Mira de manera consciente, no te será difícil percatarte de la cantidad de basura que nos encontramos a cada paso.
«Food in the nude» o «la comida desnuda» significa el principio del fin para el plástico en los supermercados. Se trata de una campaña realizada en Nueva Zelanda para poner fin a los envases de plástico para productos frescos en los supermercados. Los establecimientos se comprometen a hacer que el envasado de etiquetas privadas y de todas las tiendas sea 100% reutilizable, reciclable o compostable para el año 2025.
Nadie ha podido calcular con exactitud su tamaño. No tiene un contorno fijo. Las estimaciones más conservadoras sobre su área nos dicen que es bastante más extensa que la de toda España; algunos creen, incluso, que podría equipararse a la de los Estados Unidos. Lo único seguro es que no deja de crecer. Uno no podría señalarla sobre los mapas; atrapada en las corrientes del océano, su localización cambia siguiendo un patrón circular. Aun así, no podemos verla, ni siquiera desde un avión; su «territorio» es invisible.