Con Jesús Mari desaparecido, Mari Carmen continúa con sus rutinas habituales. Sigue yendo a la peluquería a "hacerse las cejas, las uñas, peinados y moños para ir a las sevillanas", tal y como cuenta su peluquera a Equipo de Investigación, a lo que añade que un día incluso pidió "un maquillaje explosivo porque iba a al teatro".
El afán victimista de nuestra buena derechita cobarde escribe un nuevo capítulo en el libro de la ridiculez. Esta vez, joven llorando en redes que la echan de su peluquería de siempre porque fue con una pulsera de VOX. Es decir, porque un día decidió acudir a decirles sin palabras que la mitad de los que trabajan ahí son... (ya sabéis lo que dicen estos ultras de los inmigrantes y LGTBI). Baia, vas a tu peluquería de toda la vida, la del buen rollo y los jijijaja A INSULTARLES, y ¡se lo toman mal!