Las acusaciones de victimismo a Morad se centraron en cómo lamentaba el penoso trabajo de limpiadora de su madre pero protagonizaba fiestas con sus amigos que dejaban La Florida hecha un estercolero. Ramos Zafra amplío su post el pasado miércoles para abordar este asunto: “Cuando explicó la rabia que le daba que su madre tuviera que limpiar la basura y las palomitas que 'esos cabrones' (cito literalmente) dejaban en el cine en el que trabajaba, supongo que no piensa en los trabajadores de limpieza que tienen que recoger toda la basura que dejan a diario en la zona de Bloques”, señalaba.
Términos como "masacre" o "atrocidades" aparecen solo en referencia a Hamás, mientras que la muerte de miles de palestinos por la violencia israelí no es cubierta, denunciaron ocho empleados del medio.
Sin embargo, estas atrocidades han recibido escasa atención por parte de los grupos de derechos humanos o de los medios de comunicación, en medio de la guerra más amplia entre Israel y Hamás, y hasta hace unos días no habían sido mencionadas ni condenadas específicamente por ONU Mujeres, la agencia de derechos de la mujer de las Naciones Unidas, que se ha pronunciado periódicamente sobre la difícil situación de las mujeres y niñas palestinas.
Felicitaciones a los empleados anónimos del New York Times que filtraron la ofensiva guía interna del periódico sobre el lenguaje que no autoriza en sus informes sobre Israel/Palestina, y más felicitaciones a The Intercept por publicarla. La impactante revelación debería dar lugar a un examen aún más amplio del lenguaje tendencioso que durante mucho tiempo ha sido rutina en el Times y en todos los medios de comunicación estadounidenses (y de otros países).