Allá por los años 80' irrumpió en la opinión pública uno de los primeros temas de la agenda global ambiental. Quienes tenemos recuerdos de nuestra infancia no podemos olvidar la impresión que causó el problema del agujero de la capa de ozono. Treinta años después, y luego de un importante consenso global y político resumido en el Protocolo de Montreal, este problema ambiental ha comenzado a solucionarse. El acuerdo político alcanzado no solo ha sido clave para solucionar un problema muy específico.
El agujero de ozono antártico de 2025 se cerró el 1 de diciembre, marcando el cierre más temprano desde 2019. El agujero de ozono de este año también fue relativamente pequeño por segundo año consecutivo, especialmente en comparación con los agujeros de ozono más grandes y persistentes observados entre 2020 y 2023. También exhibió mayores concentraciones de ozono, lo que aumenta las esperanzas de una recuperación continua. La imagen de arriba, creada con datos del Servicio de Monitoreo Atmosférico de Copernicus (CAMS), es una representación 3D
Los científicos analizan cada año la extensión del agujero de ozono sobre la Antártida. El agujero de ozono sobre la Antártida se está recuperando lentamente, según informan la NASA y la NOAA. Los datos de 2025 lo confirman en un reciente informe de ambas organizaciones.Si bien es de escala continental, el agujero de ozono sobre la Antártida fue pequeño en 2025 en comparación con años anteriores y sigue en vías de recuperarse a finales de este siglo, según informaron la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.
Los científicos han comprobado, a través de sus constantes observaciones y mediciones, que la capa de ozono se encuentra realmente en fase de recuperación a largo plazo y que la concentración en la atmósfera de las substancias que le causan daño continúa disminuyendo, según ha señalado este lunes la Organización Meteorológica Mundial (OMM). No obstante, subrayan que el seguimiento de su estado debe continuar y, en particular, del agujero que tiene sobre la Antártida.
La capa de ozono de la Tierra se ha estado recuperando a una velocidad de un 1%-3% por década desde el año 2000, gracias al Protocolo de Montreal, que prohíbe la producción de compuestos que la destruyen. A este ritmo, la capa se recuperará completamente en el hemisferio norte en 2030 y en todo el planeta en 2060. Estos hallazgos fueron anunciados por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en una reunión de los firmantes del protocolo.
Casi todo el mundo está más o menos informado sobre el asunto de la capa de ozono, su papel en el filtrado de las radiaciones ultravioletas y su desaparición merced a la influencia de los gases denominados clorofluorocarbonos (CFCs). Empleados en aerosoles, frigoríficos y otras aplicaciones fueron prohibidos por el protocolo de Montreal en 1987, un auténtico hito en poner de acuerdo a la totalidad de países de nuestro mundo en una estrategia medioambiental.
La capa de ozono, esa capa gaseosa situada en la estrastosfera y que envuelve de forma natural la Tierra, podría recuperarse por completo en 2066 si las proyecciones siguen como hasta el momento. Es, sin duda, una gran noticia, ya que el papel que juega esta capa invisible que nos protege de la radiacción ultravioleta procedente del Sol es crucial para nuestras vidas.
La capa de ozono, su deterioro y la relación existente con la industria espacial Solo en el año 2022 se lanzaron más de 180 cohetes, un registro que jamás había tenido lugar desde que se registran datos. A modo de ejemplo, en el año 2016 se analizó el nivel de contaminación que había tenido el Falcon 9 con el satélite Thaicom-6 a bordo. Al parecer, las estimaciones apuntan a que se liberó un total de una tonelada métrica de óxidos de nitrógeno, lo que sería el equivalente a las emisiones generadas por un total de 1.400 automóviles en un año.
El ozono troposférico es una sustancia nociva que se genera en la troposfera por la interacción de la luz solar con varios gases. Se trata de la principal causa de mortalidad temprana por contaminación atmosférica en el continente.
En apenas cuatro semanas de julio se ha superado 52 veces el umbral de información por exceso de ozono, las mismas que en todo el año pasado, y Más Madrid trata sin éxito de elaborar un plan de respuesta
Tras la implementación del protocolo de Montreal que prohibió el uso de cloroflurocarbonos, el agujero en la capa de ozono comenzó a reducirse. Ahora, científicos descubrieron que una sustancia no incluida en el protocolo está demorando su recuperación.
Como comenté en esta otra entrada, caer en un agujero negro no sería experiencia muy agradable, así que no es de extrañar que la idea de que un agujero negro engulla la Tierra nos ponga los pelos de punta. Pero imaginemos por un momento que se descubre que un agujero negro errante se está acercando hacia nuestro planeta y que, debido a su tremenda masa, es imposible desviarlo con alguna triquiñuela gravitatoria. En este escenario, ¿habría alguna manera de destruir el agujero negro y salvar la Tierra?
Aunque cada vez sabemos más de ellos, ahora nos ha llegado desde el espacio es el doble eructo de un agujero negro. Evidentemente es una manera de hablar, haciendo un símil entre la necesidad fisiológica animal de expulsar gases y la que también tienen a su modo los agujeros negros. Esto ya se conocía, pero lo que jamás se había tenido oportunidad de ver era que un agujero negro lo hiciese dos veces, y gracias al trabajo de varios telescopios tenemos imágenes de este doble eructo astronómico.
Imagina que te tocó la dudosa fortuna de ser la primera persona que cae en un agujero negro. ¿Es cierto que llega un momento en el que verás en un destello la historia entera del universo desde el bigbang, hasta la eternidad y más allá?... ¿Te espera al final una salida glamorosa a o