De hecho, en esa época había juegos muy populares, que han perdurado casi sin cambios hasta nuestros días: uno de los más famosos eran los de cartas o naipes. A diferencia de otros como el ajedrez, eran mucho más asequibles y era muy común encontrar a gente de toda condición social jugando. Por ello, las cartas triunfaban tanto en los castillos como en las tabernas medievales.