Estados Unidos ha anunciado suministro de bombas de racimo para el ejército ucraniano, pese a su prohibición en más de 100 países de todo el mundo. Pese a tratarse de potentes artefactos de artillería, este polémico armamento entraña grandes riesgos para la población civil.
Funcionarios ucranianos instaron a legisladores estadounidenses a presionar a la Casa Blanca para que autorice el suministro de estas municiones, que dispersan un gran número de minibombas capaces de matar indiscriminadamente en una amplia zona, lo que supone una grave amenaza para la población civil.
El gobierno federal ya tiene impuestos sobre la venta de las pistolas y las municiones de 10% u 11%, dependiendo del tipo de arma. La ley que Newsom promulgó añade otro impuesto del 11% sobre ese, lo que convierte a California en el único estado con sus propios impuestos sobre armas y municiones, de acuerdo con el grupo Brady, que aboga por el control de armas.
En la celebración de Acción de Gracias de este año (2018) se cumplen 50 años desde que el ejército estadounidense emprendiera la mayor campaña de bombardeos de la historia, diezmando el pequeño país del sudeste asiático de Laos al lanzar sobre él más de dos millones de toneladas de bombas en plena guerra de Vietnam. Medio siglo después se siguen perdiendo vidas inocentes mientras el país lucha contra los restos del conflicto.
El número de muertos por un ataque ruso con misiles contra la Academia de Derecho de Odesa ha ascendido a cinco después de que uno de los heridos muriera en el hospital, según informó este martes el jefe de la administración militar regional, Oleg Kiper. "Desgraciadamente, el número de víctimas del ataque ruso con misiles de este lunes contra Odesa ha aumentado a cinco personas. Un hombre nacido en 1960 murió en el hospital. Expreso mis sinceras condolencias a la familia y amigos", dijo Kiper en un mensaje en Telegram.