La comunicación entre cuerpo y mente es bidireccional, va en doble sentido. Esto se explica por lo que llamamos interocepción, es decir, la influencia de órganos y vísceras sobre el cerebro. Si aprendemos a reconocer esa vía de comunicación, podemos llegar a mejorar el cerebro, especial- mente cuando sentimos que hemos perdido el control sobre algo.