Un organismo internacional de control detectó la presencia de Escherichia coli, que puede representar un grave peligro para la salud. Un análisis realizado a mejillones procedentes de España por el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (RASFF por sus siglas en inglés) detectó la presencia de la bacteria Escherichia coli (E. coli), que puede representar un importante riesgo para la salud, por lo que el organismo emitió una alerta sanitaria.
Se debe a la alimentación de estos moluscos influida por la contaminación ambiental. Estos moluscos bivalvos más allá de sus beneficios, están contaminados de microplásticos que se vierten al mar. Eso ha demostrado un estudio del Centro de Tecnología Ambiental Alimentaria y Toxicológica de la Universidad Rovira i Virgili que apunta a que un mejillón cultivado en Cataluña contiene hasta nueve microplásticos en su interior. Además, señalan que un consumidor habitual de mejillones, ostras o coquinas podría ingerir seis metros de fibras sintéticas.