Demasiadas veces nos reflejamos, a falta de otro espejo, en la leche derramada. España estrenó en 2015 un nuevo entorno legal para las patentes porque el que tenía le sentaba mal, discriminaba al inventor y, en definitiva, a la I+D nacional. Pero la ley no ha cambiado por eso, la nueva ley, curiosamente, es una reforma que nace desde sus mismas entrañas y busca aproximarse -a falta de su posible clonación- al modelo alemán. La realidad económica española le interesa menos.
El país que se describe en estas estadísticas es de masas ingentes de jóvenes varones analfabetos, y ello más de medio siglo después de la Ley de Instrucción Pública de 1857 [...]; esa ley, dictada en cumplimiento de la previa Ley de Bases, establecía [...] la obligación del Estado de proporcionar esa instrucción primaria. En un país donde más de 150 años después muchas normas se aprueban sin simultánea dotación presupuestaria, no es de extrañar que 50 años después de esa ley de 1857 hubiera tantas zonas de España donde fuera analfabeta [...]
Me parece una obviedad resaltar que la transición de la dictadura a la democracia se hizo en términos muy favorables a las fuerzas conservadoras, que controlaban el aparato del Estado dictatorial y la gran mayoría de los medios de información en el país. Las fuerzas democráticas, lideradas por las izquierdas, por el contrario, acababan de salir de la clandestinidad y estaban en una situación de claro desequilibrio de fuerzas en las mesas de negociación donde se pactaba la transición.