Lo hemos visto mil veces en las películas. Un mafioso prueba, con la punta de la lengua, un poco de cocaína del cargamento que está a punto de comprar. "Muy pura", sentencia con sonrisa burlona. Idéntica alabanza repiten sus clientes al aspirarla por la nariz. "Muy pura", y se relamen con gula.
Pídele a cualquiera que haya encontrado una manta raya en la naturaleza que te cuente la experiencia y verás cómo se le iluminan los ojos, se le animan las caras y tal vez sus brazos imiten instintivamente los gráciles y elevados movimientos de estas majestuosas criaturas. “Las mantarrayas tienen un atractivo increíble. A todos les encanta cuando la gente se engancha con su primera experiencia, nos brinda una plataforma valiosa para iniciar una conversación sobre la conservación marina, ya que proteger a las mantarrayas requiere proteger tod...