Ven bonita, te enseñaré qué es el amor - Cómo acabé odiando mi trabajo
Mirad a Beth. Ella, aun núbil, se enamoró de las letras y soñaba. Escribió y escribió, perfeccionó el difícil arte de la escritura, comenzó a glosar versos y consiguió lo imposible: que un editor se fijase en sus versos llenos de deseo, de sueños, en definitiva: en la hermosura de la juventud. Conoció a Eduard, un editor bohemio de Köhln, el clásico macho alfa en cualquier discoteca, con su pose "aquí estoy yo" y sus refinados modales salpicados de exabruptos soeces y completa desvergüenza. En su terrible inocencia, él le prometió conocer el verdadero significado del amor, y ella,…