¿Por qué a algunas personas les cuesta tanto aceptar un halago y, en cambio, sufren más de la cuenta cuando reciben una crítica? Según explica el psicólogo José Martín del Pliego, esta reacción emocional no está relacionada únicamente con la autoexigencia o la inseguridad, sino que tiene raíces más profundas que se remontan a las experiencias de la infancia. Cuando una crítica duele especialmente, es porque se está “conectando con una grabación implícita que guarda el hipocampo”, la estructura cerebral encargada de almacenar las memorias episódicas. Según el psicólogo, esta grabación reactiva de forma automática un recuerdo de la infancia en el que la persona se sintió insuficiente o incapaz de cumplir con las expectativas de los demás.