Aquellos Maravillosos Años
Corría la década de los 90. Nunca fui mucho de estudiar así que mi sabio progenitor temeroso de tener que soportar el secuestro del sofá por un mancebo con la huevada negra que bien podría haberse ganado el sustento repartiendo viandas italianas en telepizza, optó por facturarme a la gloriosa Armada Española de la que dieron buena cuenta de mi y en la que tuve que estudiar como un cabrón. Por aquel entonces Ansar repetía sin cesar que Ejpaña iba bien y era cierto, de funcionario se vivía bien. Vamos, no tan bien como el Sha de Persia, pero cobrabas a final de mes religiosamente. La burbuja…