¿Qué empuja a tantos conciudadanos a elegir a quienes para los problemas persistentes, complejos y de difícil gestión prometen soluciones rápidas, sencillas, comprensibles y… falsas? Releo el Fascismo eterno de Umberto Eco. Y empiezo por constatar que los tipos de fachas y fachismos van cambiando con las épocas; pero todos siguen un guion similar.
Este breve cuestionario no pretende señalar a nadie, sino invitar a la reflexión personal. Responde con sinceridad: ¿Crees que algunas personas deberían tener menos derechos por su origen, ideología o forma de vida? ¿Piensas que la democracia es prescindible si “los tuyos” gobiernan? ¿Justificas el uso de la violencia para imponer ideas políticas? ¿Consideras que la prensa y la justicia deberían estar al servicio del poder? ¿Te incomoda que existan opiniones distintas y crees que deberían ser silenciadas? (...)