s probablemente la especie extinta más famosa. El dodo (Raphus cucullatus), endémica de las islas Mauricio, fue sentenciada en unas pocas décadas. La primera mención registrada del ave no voladora fue realizada por marineros holandeses en 1598; el último avistamiento de un pájaro dodo fue en 1662. A pesar de su abundancia durante el siglo XVII, queda muy poco en los museos como evidencia de su existencia.
«El descubrimiento -afirma Chester- ayuda a llenar el vacío en la comprensión de la geografía y la evolución de nuestros primeros parientes primates». Un vacío de dos millones de años que traía de cabeza a los científicos.
Este periodo coincide además con la presencia en China de varios homininos de gran cerebro, como Homo longi, Homo juluensis e incluso posibles poblaciones tempranas de Homo sapiens. Restos hallados en otros sitios, como Xujiayao y Lingjing, sugieren que esta diversidad biológica pudo estar relacionada con la sofisticación tecnológica observada en Xigou.
Una nueva investigación muestra que los humanos tuvieron un papel importante en la extinción de los mamuts lanudos en Eurasia, más allá de la intervención de los cambios climáticos. Un equipo internacional de científicos dirigido por investigadores de la Universidad de Adelaida y la Universidad de Copenhague, ha revelado un 'camino' de 20.000 años hacia la extinción del mamut lanudo. "Nuestra investigación muestra que los humanos fueron un impulsor crucial y crónico de la disminución [...]
Trabajos previos habían anunciado la sexta extinción masiva de seres vivos en la que ya estamos inmersos. Ahora, una nueva investigación asegura que este fenómeno será más severo de lo esperado. Los científicos sostienen que la desaparición de un gran número de especies de plantas y animales alterarán las funciones biológicas de los ecosistemas.
La tasa de extinción de los insectos es hasta ocho veces superior a la de los animales vertebrados. Los cambios del uso de la tierra, los pesticidas y la crisis climática están detrás de este declive poblacional que, según los entomólogos, podría ser dramático.
Los científicos han descubierto un factor hasta ahora desconocido que causó la extinción masiva del Pérmico: la aparición descontrolada de microbios tóxicos en aguas dulces y saladas que las incapacitaron para la vida. Ello fue posible por tres motivos que, según se ha comprobado, suceden en todo periodo de calentamiento global: la emisión de grandes cantidades de gases de efecto invernadero (antes por los volcanes, ahora por el hombre), una fuerte subida de temperaturas y la aportación excesiva de nutrientes a las aguas desde tierra firme
Los expertos vaticinan que en los próximos dos siglos el número de especies de aves que se extingan superará la pavorosa cifra de 1300. Esta debacle podría borrar varios roles clave e imprescindibles para la naturaleza. Recientemente, se ha publicado un artículo en Science que revela que las consecuencias de esta extinción son mucho mayores de lo que se creía, ya que cuando desaparecen especies se pierde también su papel en el ecosistema, como polinizar, dispersar semillas y controlar plagas.
Programas de conservación a lo largo y ancho del planeta han permitido salvar de la extinción a especies que parecían condenadas a desaparecer o que efectivamente ya no se encontraban en la naturaleza en estado salvaje. Uno de los ejemplos recientes más sonados es el de los linces ibéricos que protagonizaron una recuperación espectacular en España como resultado de proyectos de cría en cautividad y reintroducción de la especie en la naturaleza. Según la IUCN, la población pasó de cerca de 60 individuos maduros en 2001 a más de 2.000 en 2024.
El Boeing 747 SuperTanker de Evergreen es capaz de verter 100.000 litros de agua o de retardante en 10 segundos. En situación de incendio el Supertanker puede volar a entre 120 y 240 metros de altitud para soltar el líquido, si es necesario de forma segmentada en varias pasadas o zonas. Hacer volar un 747 a esa altura con una variación en el peso e inercias (cuando el agua o retardante sale a plena potencia por las cuatro bocas produce un empuje de 22.000 kg) es todo un logro y una tarea peligrosa.
La misma entidad asegura que ese número puede ser todavía mayor ya que en gran parte de esas áreas no existen datos biológicos o exploraciones suficientes por parte de biólogos u otros expertos. Así lo concluyó el Instituto Humboldt a través de su Programa Evaluación y Monitoreo de la Biodiversidad, que identificó aquellas especies de flora y fauna que podrían estar presentes en Caquetá, Guaviare...