espués de décadas de mensajes y argumentos políticos basados en lo que un candidato va a aportar a la sociedad, nos encontramos con un nuevo paradigma y un nuevo contexto donde la emoción y la felicidad del elector son el campamento base para ir construyendo el camino hacia el éxito electoral, el marketing político emocional ha llegado para quedarse.
Hoy vemos la ira como una emoción negativa y que no tiene ningún tipo de utilidad o beneficio. En un estudio sobre las emociones, se le preguntó a un grupo de participantes qué opinaban sobre la ira. El 28% de los entrevistados afirmó que la ira es una emoción inapropiada, ya que generalmente es dañina. Lo cierto es que, cuando estamos enfadados, podemos pasar un mal rato y, por ende, quienes estén a nuestro alrededor también lo pasarán mal.
Una nueva investigación que ha medido las habilidades emocionales y cognitivas, así como las ideologías políticas, de casi mil estudiantes universitarios belgas, ha obtenido una curiosa correlación (que no causalidad).
La mente y el cuerpo están más unidas de lo que parece. Las emociones tienen el poder de conseguir logros imposibles, pero también son capaces de hundirnos en lo más profundo. Seguramente, no sea la primera vez que escuches que las emociones negativas pueden acabar teniendo un impacto negativo en nuestra salud. Pues en este artículo voy a hablarte de cómo, a través de distintos experimentos, se ha demostrado la influencia que estas ejercen en nosotros.
Una exploración de algunos mecanismos que se esconden tras el chantaje emocional, y una invitación a todas las partes a salir de él. Puedes apoyar el canal en: www.patreon.com/TheraminTrees -- cita inicial: Todos tenemos derecho a permanecer en nuestra zona de confort. No tenemos derecho a esperar que el resto del mundo se una a nosotros.
La dependencia emocional es un concepto que está a la orden del día, y que se escucha en gran cantidad de situaciones. Sin embargo, ¿realmente sabemos qué significa esta característica tan delicada e importante? Hoy vamos a explicarla en profundidad y, además, hablaremos de qué perfil de personas son más propensas a ella. Todos conocemos…
En ocasiones, podemos sentir hambre cuando lo que realmente tenemos es ansiedad. Es decir, confundimos el llamado hambre emocional con el hambre real o fisiológico. La nutricionista Natalia Moragues explica las claves.
“Está tirada en el suelo y nosotros cogiendo llamadas” “¿Estáis cogiendo llamadas?” “Sí, nos dicen que sigamos cogiendo llamadas”No veíamos el momento de llegar, los segundos parecían horas y al entrar en la 6ª planta de San Romualdo, todo parecía una película de terror de serie B.