Una amplia gama de edificios e instalaciones consiguen enrocarse durante años sobre espacios naturales a pesar de que los tribunales han decretado que son ilegales o que deben desmantelarse. Este lunes, el Gobierno ha dicho que pretende expropiar el hotel El Algarrobico en Almería para poder derrumbarlo. Este edificio, a medio construir desde 2006, se ha convertido en el símbolo de cómo se pasa por encima del medio ambiente si al final del camino hay un negocio. Y de cómo se puede embrollar el caso para dilatarlo casi sine die.