Al presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, le conocen como El Castigador. Hay días en que se compara a Hitler y otros que se jacta de haber matado a criminales e incluso haberlos lanzado desde un helicóptero. Sanguinario y autoritario, Duterte es despreciado por las democracias occidentales. Incluso EEUU alertó en su día de sus desmanes. Una distancia higiénica que este fin de semana llegó a su fin cuando el presidente Donald Trump, tras una “muy amistosa conversación”, le invitó a Washington y certificó su desprecio por los derechos humanos.
La Policía de la provincia filipina de Bulacan anunció hoy que mató a 32 presuntos narcotraficantes en un intervalo de 24 horas, en una de las jornadas más sangrientas de la "guerra antidroga" iniciada hace un año por el presidente, Rodrigo Duterte.
Tras meses de restar importancia a la investigación en curso de la Corte Penal Internacional (CPI) sobre las acusaciones de crímenes de lesa humanidad contra el presidente Duterte en la guerra contra las drogas, Filipinas ha pedido formalmente al tribunal con sede en los Países Bajos que aplace la investigación para dar paso a los esfuerzos nacionales para investigar los mismos crímenes. La carta llega más de un mes después de que la Sala de Cuestiones Preliminares del tribunal (PTC) autorizara una investigación de la guerra contra las drogas.
El expresidente Rodrigo Duterte fue detenido el martes después de que el Gobierno filipino dijera que había recibido una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de lesa humanidad. Duterte fue investigado por la CPI por su brutal represión antidroga durante su mandato, en la que murieron más de 6.000 personas según datos policiales, aunque observadores independientes creen que el número de ejecuciones extrajudiciales podría ser mucho mayor.
Lo han arrestado a su llegada al aeropuerto de Manila tras volver de Hong Kong, donde participó el pasado fin de semana en un acto electoral entre rumores sobre su orden de arresto. Duterte es detenido por orden de la CPI tras ser acusado de crímenes contra la humanidad . 6.000 muertos en operativos antidroga y asesinatos extrajudiciales...
El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha decidido desplegar a las Fuerzas Armadas en lo que ha llamado la "guerra contra la droga", que ha causado más de 7.000 muertos en siete meses. El mandatario ha anunciado este jueves que firmará una orden ejecutiva para involucrar al Ejército, y ha argumentado que el tráfico y consumo de drogas es un problema de seguridad nacional. Este cuerpo sustituirá a la Policía Nacional, de la que Duterte ha dicho que es "corrupta hasta la médula". De ahí que el lunes la propia policía anunciara la suspensión