Hace tiempo, publicamos un artículo titulado La Rebelión del Whisky, la primera protesta popular en los nuevos Estados Unidos, en el que contábamos cómo fue dicho episodio. Pues bien, la bebida protagonista de aquellos hechos vuelve a ser protagonista de otros que transcurrieron en lugar y época distintos: esta vez entre Canadá y Dinamarca por la posesión de una isla cercana a Groenlandia y ya en el último cuarto del siglo XX. Afortunadamente, lo que empezó como enfrentamiento de baja intensidad, con tensión pero sin hostilidades abiertas.
rune Costumero hace tres años que no duerme con su hija bajo el mismo techo. Cuando tenía solo cinco, los servicios sociales le quitaron la custodia para entregársela al padre. De nada sirvieron sus avisos sobre que la menor podría estar sufriendo malos tratos. Tampoco las decenas de veces en que, según el relato de su madre, se hacía pis o sufría crisis de ansiedad cuando se acercaban al punto de encuentro. Pesó más un informe de la psicóloga en que se señalaba que la menor estaba influenciada por su madre. “Nunca me salté un solo día cuando tenía que llevarla al punto de encuentro, pero durante 17 meses ella se negó a quedarse con su padre, y la jueza propuso hacer un plan de intervención. Me pareció bien porque yo también quería saber qué pasaba. No supe que ahí me estaba metiendo en la boca del lobo”, cuenta.
El actor Martin Clunes y su esposa, Philippa Braithwaite, productora de televisión, se oponen a la solicitud de los vecinos Theo Langton y Ruth McGill de un permiso permanente para vivir en su parcela, alegando que no son nómadas y que, por tanto, no tienen derecho a instalarse allí. Langton y McGill, artistas que viajan por espectáculos y festivales, declararon a The Guardian que están molestos y frustrados por el hecho de que se cuestione su propia identidad. En el terreno hay una caravana y una estructura de madera que sirven de vivienda...
Un hostelero y concejal de Estivella mantiene que ha adquirido el santuario ubicado en el pico del Garbí, en el que quiso montar un chiringuito, mientras que el alcalde afirma que la titularidad es municipal. En Estivella, un municipio del interior de Valencia (1.631 habitantes) en pleno parque natural de Sierra Calderona, la disputa por la ermita de la Santa Greu en el pico del Garbí se ha convertido estos días en la comidilla del pueblo, “en la bomba del verano”, reconoce un grupo de vecinos a la hora del almuerzo.