Es inevitable mostrar asombro cuando uno cataloga las innumerables pruebas contundentes que existen y que demuestran que se está produciendo un Cambio Climático a escala mundial. Podríamos escribir sobre muchas de ellas. En esta entrada me gustaría hablar de una que tiene que ver con el agua. Sí, porque el agua nos muestra que el Cambio Climático se está produciendo. El agua tiene la respuesta y es, también, otra prueba contundente.
El deshielo del Ártico sería inminente en las próximas décadas. En refuerzo de esta predicción, un nuevo estudio de la NASA reveló que durante los últimos veranos calientes, Groenlandia no solo se derritió más rápido de lo habitual sino que además el glaciar del Oeste generó una gigantesca ola de hielo caliente que se deslizó a través del interior, aumentando las pérdidas.
Año tras año, los termómetros alcanzan temperaturas medias insólitas, logrando traspasar récords desconocidos desde que se registran estos datos. El 2016 se convirtió en el más cálido de la historia y este 2017 ya es el tercero más caluroso.
La capa de hielo de la Antártida perdió alrededor de tres billones de toneladas entre 1992 y 2017, según un análisis de la revista Nature, que publica un total de cinco estudios esta semana sobre la evolución, estado actual y futuro de este continente. Este derretimiento se traduce en un aumento medio del nivel del mar de cerca de ocho milímetros. El proceso se ha acelerado en los últimos cinco años.
Cada vez, son más los indicios de que el cambio climático está afectando a nuestra vida cotidiana. Uno de los mejores ejemplos para ello es observar la evolución de los glaciares, sobretodo en las últimas décadas. Y es que hace unos 250.000 años, los glaciares alpinos ocupaban la mayoría de valles de Los Alpes, extendiéndose incluso por las llanuras adyacentes.
Aunque Rajoy y su primo no lo tengan claro, los expertos no dudan del cambio climático y la amenaza que supone para la Tierra y para todos los seres vivos que la habitan. El pasado lunes, el diario The New York Times se hizo eco de un nuevo estudio que vuelve a constatar lo grave de la situación a la que estamos llegando y que además añade un factor más de preocupación. En concreto, los científicos alertan ahora de que el deshielo en Groenlandia se acerca a un punto de inflexión.