Hace nueve años, un grupo de personas visionarias decidieron intentar montar el primer molino eólico financiado, no por grandes empresas o grupos financieros, sino por particulares. Personas como tú y yo que, juntas, impulsamos un proyecto que pone a las personas, no a las eléctricas, en el centro del sistema energético colaborando para instalar, mantener y hacer funcionar el primer molino comunitario del Sur de Europa.
Repaso a un fenómeno común durante los años 80 en nuestro país: el vídeo comunitario. Se instalaba un magnetoscopio que se conectaba a varias casas de un mismo edificio o urbanización y, a cambio de una cuota de subscripción, se ofrecía el pase de varias películas al día, que eran alquiladas en un videoclub por el dueño del aparato. En 1987 una sentencia del Tribunal Supremo lo declaró legal, pues no había legislación contra ello, y no fue hasta más tarde que se reguló. En ese año llegaron a dedicarse a ello más de 300 empresas y llegó a tene
Una semana después de lanzar mi campaña de crowfunding, la ayuda de la gente casi cubre ya la mitad de la indemnización de mi condena a indenmizar a la jueza Ana Isabel Pérez Asenjo con 40.000 euros, la campaña de recaudación que inicié en GoFundMe me trae muchas reflexiones y muchas emociones que gestionar. La más intensa de todas ellas es la gratitud. Una gratitud que me tiene al borde de las lágrimas todos los días. Veo hora tras hora las decenas y decenas de nombres de personas que no conozco aportando lo que pueden y me conmueve darme cuen