Ilya Prigogine (1917–2003) fue un físico y químico belga de origen ruso, reconocido mundialmente por sus contribuciones revolucionarias en el campo de la termodinámica de procesos irreversibles. Prigogine introdujo el concepto de estructuras disipativas, desafiando la visión clásica del universo como un sistema que inevitablemente tiende al desorden.
El día 18 de diciembre están previstas muchas movilizaciones bajo el lema En defensa de la filosofía y debemos celebrar que así sea. Porque se le rinde una falsa pleitesía. Da cierto pedigrí tenerla en cuenta, pero en los planes de estudio se han cercenado las horas dedicadas a la filosofía, mientras que a la ética se le viene a considerar como una de las antiguas Marías, como en su día lo fueron la religión y la gimnasia, por no hablar de la Formación del Espíritu Nacional.
Debate entre Jordan B. Peterson y Richard Dawkins sobre sus diferencias de visión respecto a los textos bíblicos abrahámicos, las afirmaciones de verdad en la ciencia y en la ficción, la extensión de los memes a través de los arquetipos junguianos y la realidad memética de los dragones.
"Cuando la vida humana yacía prostrada en la tierra, oprimida por el peso de la religión que amedrentaba con horrible expresión desde el cielo a los hombres, un griego alzó por vez primera su mirada mortal a las alturas, y se atrevió a resistirla. No lograron hacerlo desistir ni la fama de los dioses, ni el rayo, ni el amenazador estruendo de los cielos, sino que creció el valor de su ánimo y su deseo de romper las sólidas cerraduras de las puertas que protegen los secretos de la naturaleza. Al fin triunfó el vivaz espíritu de su ingenio y con la fuerza de su pensamiento fue mucho más…
El actor pidió a las autoridades sanitarias del mundo que inviertan en terapias oncológicas como la que le salvó la vida. También agradeció a los médicos que lo trataron, destacando la importancia de la ciencia en su recuperación.
Aline a Valcour: ¿De qué palabras podré valerme? ¿Cómo suavizaré el golpe que debo asestarte? Mis sentidos se turban, mi razón me abandona, ya no existo sino a través del sentimiento de mi dolor… ¿Por qué te vi? ¿Por qué esos rasgos encantadores penetraron en mi alma? ¿Por qué me arrastraste contigo al abismo? ¡Ay! ¡Cuán breves fueron nuestros instantes de dicha! ¿Quién sabe, Dios mío!, ¿quién sabe cuáles son los límites de los que deben seguirlos? Amigo mío, no debemos volver a vernos… Bueno, ya está dicho, esa palabra cruel; ¡he podido trazarla sin morir!… Valcour a Aline: Sí, la he leído,…
Hace más de 2.500 años, Parménides de Elea formuló una frase que sigue generando debate: “El ser es, y el no-ser no es”. Puede parecer simple, pero encierra una de las teorías más profundas —y más difíciles— de la filosofía. Con ella, el pensador griego rompía con la forma habitual de entender la realidad. Para Parménides, solo existe aquello que es. Lo que no es, simplemente no puede pensarse, ni decirse, ni existir.
Sus enseñanzas, conocidas como mayéutica, partían de una idea: la verdad no se impone, se descubre. La mayéutica fue el método filosófico que creó Sócrates y que consistía en utilizar el diálogo y la realización de preguntas incisivas para ayudar al interlocutor a descubrir la verdad por sí mismo. Y ese descubrimiento, según Sócrates, nace de la capacidad de replantearse lo que creemos saber.
La reflexión del escritor ruso invita a mirar primero hacia uno mismo antes de intentar transformar el mundo.Su pensamiento conecta con ideas del estoicismo y la responsabilidad personal.
En tiempos donde el estrés y la autoexigencia parecen ganar la pulseada, una frase de Séneca vuelve a cobrar fuerza: “Cuando uno es amigo de sí mismo, lo es también de todo el mundo”. El mensaje, que atraviesa siglos, invita a mirar hacia adentro y a cambiar la forma en la que nos relacionamos con los demás.
Esta es la historia real del día que nos sentamos con el maestro mundial del thriller para hablar de su octava novela, El último secreto, y, en un giro más propio de la comedia romántica, acabamos tarareando Déjame, de Los Secretos.