Se emite el jueves 2 a las 10:00. El ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, viajó este lunes a Senegal para analizar el control de las rutas migratorias, en un contexto de llegadas récord de pateras con más de 13.000 personas solo a Canarias en un mes. Se trata de una llegada sin precedentes de migrantes desde la llamada crisis de los cayucos de 2006. Entonces, cuando desembarcaron en las islas 32.000 personas migrantes. España inició un mecanismo de cooperación con países de origen, entre ellos Senegal y Mauritani
En 1981, la República Islámica de Mauritania se convirtió en el último país del mundo en abolir la esclavitud, aunque esperó hasta 2007, bajo presión internacional, para declararla oficialmente ilegal. La práctica esclava venía produciéndose desde las conquistas árabes en el siglo VIII, cuando se estableció un sistema de castas ocupado en su último escalón por los Haratin. Cinco años antes, en 2018, SOS Esclaves aseguró que aproximadamente el 18% de la población se encontraba sometida al régimen de servidumbre.
Muchas muertes y muchos errores de navegación a las islas se estarían produciendo porque los dueños de cayucos se quedan en tierra organizando el negocio dado que, para reponer el cayuco, hay que tener licencia pesquera
La llegada de cayucos a Canarias oculta una realidad poco conocida: la detención y condena de migrantes acusados de ser los patrones de estas embarcaciones. Las autoridades españolas intentan disuadir a quienes desean migrar a Europa con juicios con escasas garantías procesales y penas ejemplarizantes.
En una semana, han aparecido dos embarcaciones aparentemente mauritanas en los países caribeños Trinidad y Tobago y San Cristóbal y Nieves. Ya no es anecdótico. Hace tan solo tres años el hallazgo de un cayuco mauritano al otro lado del Atlántico era un episodio excepcional que desconcertaba a los pescadores o a las autoridades locales que lo encontraban. La aparición de esos barcos de pesca con olor a muerte era un misterio que despertaba la curiosidad de la prensa internacional, hasta que, tristemente, se ha convertido en algo demasiado habit