Lo que para sus autores parecía una broma entre amigos y sin importancia, ha acabado siendo un bochorno que les ha obligado a pedir disculpas por su torpeza. Todo empezó cuando Iker Casillas tuiteó: "Espero que me respeten: soy gay", un tuit que en principio se interpretó como un mensaje a la prensa por publicar una supuesta relación del meta con la actriz Alejandra Onieva.