El animal se escapó de un hotel de mascotas por miedo a los petardos del Año Nuevo Chino, un coche lo atropelló y unos obreros que se lo encontraron lo cocinaron para dárselo de comer en estofado a sus compañeros. Eran las vacaciones del Año Nuevo chino. En Shenzhen, una mega urbe moderna al sur de China, no cesaba el estruendo de los petardos y fuegos artificiales a pesar de la prohibición de todo juguete pirotécnico como medida contra la contaminación. Muy a menudo, las tradiciones chinas más arraigadas que abrazan la cultura supersticiosa, c