Los aerosoles tienen una gran influencia en el clima actual, pero esta influencia probablemente se reducirá en las próximas décadas a medida que las medidas de contaminación del aire se implementen en todo el mundo. A nivel mundial, los aerosoles han ayudado a reducir el efecto de calentamiento provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero, y las reducciones necesarias en la contaminación del aire pueden dificultar la consecución de un clima y un entorno mundial ambiciosos.
“El cambio climático no es la causa primaria, pero es un multiplicador de las amenazas que afectarán el producto interno bruto y los costos anuales de adaptación”, advirtió José Javier Gómez, responsable de Asuntos Ambientales de la división de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Si mencionamos al mismo tiempo la industria de la aviación y el cambio climático, invariablemente se relaciona con el impacto de la primera sobre la segunda. A la sombra del acuerdo climático de París, firmado en noviembre del pasado año, las aerolíneas se encuentran bajo más presión que nunca para reducir su huella de carbono.
Ninguno de los desafíos mundiales se cierne sobre el cambio climático, dijo el jefe de las Naciones Unidas en una importante cumbre de acción climática, reiterando su creencia de que el calentamiento global representa una...
"Si el Gobierno español quiere hacer algo sobre el cambio climático, debe prolongar la operación de las centrales nucleares, entiendo que es difícil hablar de construir nuevas centrales, pero deben prolongar la vida de las que ya existen, y apostar más por las renovables, pero no cerrar las nucleares”, ha asegurado este activista estadounidense.
El calentamiento de los océanos debido al cambio climático ha provocado una caída media de un 4,1% en las capturas pesqueras sostenibles en todo el mundo para muchas especies de peces y mariscos entre 1930 y 2010, porcentaje que se eleva entre un 15 y un 35% para cinco regiones, entre ellas la costa ibérica...
Un nuevo estudio dirigido por la London School of Hygiene & Tropical Medicine (Reino Unido) y en el que participa la Estación Biológica de Doñana-CSIC -dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades- revela que el cambio climático podría provocar directamente más de 2,3 millones de muertes adicionales relacionadas con la temperatura de aquí a 2099 si no se toman medidas urgentes para reducir las emisiones de carbono, aunque apunta que hasta el 70 por ciento de estas muertes podrían evitarse si se actúa con rapidez.
Hace un rato, Angela Merkel acaba de anunciar que "tras la salida de EEUU, la Unión Europea está más decidida que nunca a hacer que el Acuerdo de París sea un éxito". No es un día al azar: hoy los grandes líderes europeos se reúnen para formar un bloque común en la próxima reunión del G20. Y las buenas intenciones nos las conocemos todos: la pregunta es cómo.
Imaginen un mundo donde 1.000 millones de personas sufren el impacto del cambio climático, desde sequías y/o inundaciones, pasando por eventos climáticos extremos, la destrucción de los recursos naturales, como tierras, suelos y agua, hasta las condiciones de vida severas y las hambrunas. No se basa en proyecciones científicas firmes, pero la velocidad probada con la que avanza el cambio climático indica que esa podría ser la situación en 2050. De concretarse, uno de cada nueve seres humanos estaría entonces desplazado.
En el año 542, la plaga de Justiniano mató aproximadamente a la mitad o más de los habitantes de lo que entonces se consideraba el Imperio Romano de Oriente. La culpable, la bacteria Yersinia pestis, se extendió a través de Europa desde el Mediterráneo, probablemente llegando a Finlandia, y matando a decenas de millones de personas para el siglo VIII.
En las últimas décadas se ha documentado una regresión significativa. En el Mediterráneo, en los últimos 50 años se han perdido o degradado hasta el 80% de los bosques de algas. En el noroeste peninsular (litoral noratlántico y cantábrico), han desaparecido en más de la mitad de las localidades estudiadas en los últimos 25 años.
Sus enseñanzas, conocidas como mayéutica, partían de una idea: la verdad no se impone, se descubre. La mayéutica fue el método filosófico que creó Sócrates y que consistía en utilizar el diálogo y la realización de preguntas incisivas para ayudar al interlocutor a descubrir la verdad por sí mismo. Y ese descubrimiento, según Sócrates, nace de la capacidad de replantearse lo que creemos saber.