Los gallegos no son los únicos que sienten rechazo hacia este tipo de visitante Así, en plena oleada de anécdotas, los últimos en sumarse a la causa han sido los cántabros, que han confesado que también tienen un mote para ese turista molesto, tacaño y altivo: papardo. El papardo es un pez que se acerca a la costa solo los meses de calor, del que no se aprovechan ni las espinas.