La investigación, liderada por la doctora Emily Griffith, se centró en el análisis de un tipo de pigmento especial de un ave que, bajo luz ultravioleta, revela patrones de color ocultos que podrían estar siendo utilizados para enviar señales invisibles para nosotros. El equipo de investigación detectó pigmentos fluorescentes en las plumas de los búhos orejudos, una especie que hasta ahora no se conocía por este tipo de características. Estos pigmentos son imperceptibles a simple vista y solo se manifiestan bajo la exposición a luz ultravioleta.