China está causando revuelo en la industria de vehículos eléctricos y baterías al anunciar restricciones en la exportación de un material clave en la producción de baterías de litio: el grafito. El gigante asiático ha respondido a las acciones recientes por parte de Estados Unidos y Europa, que pretenden menoscabar la competitividad de China en el mercado de los coches eléctricos y las baterías.
Si conduces un coche eléctrico, híbrido o simplemente electrificado, lo más probable es que use baterías de origen asiático, y en más de la mitad de los casos, sus baterías sean de fabricantes chinos. El gigante asiático domina con absoluta autoridad un mercado que ya se valora en más de 20.000 millones de dólares al año y puede rascar los 100.000 millones en 2028.
La velocidad del cambio no es la esperada y toda la cadena de valor se ve afectada: Audi estudia cerrar su factoría de Bruselas, se paralizan la construcción de nuevas plantas de baterías, se alargan la vida de los modelos de combustión y los fabricantes de componentes aguantan como pueden
Lo que el Sr. Farley ha visto en China es coches con autonomías de 400 o 500 km, con precios de menos de 15.000 euros. Coches con tecnologías muy avanzadas, mucho más que los occidentales, a precios de saldo. Algo a todas luces fuera del alcance y la comprensión de los directivos tradicionalistas.
La industria del automóvil europea está en alerta tras las recientes revelaciones del Director Ejecutivo de Ford, Jim Farley, quien regresó de su último viaje a China con preocupantes noticias. Lo que observó en el gigante asiático ha provocado una ola de pánico en los despachos de los grandes fabricantes europeos.
El presidente chino, Xi Jinping, se ha pronunciado públicamente en un par de intervenciones donde ha dejado clara su ‘preocupación’ por la enorme competencia entre marcas automovilísticas.
Adiós a la prohibición de los coches diésel en Europa. La revolución de los fabricantes europeos pone a la UE contra las cuerdas
China ordenó el lunes al gigante tecnológico estadounidense Meta que rescinda su adquisición, por valor de más de 2.000 millones de dólares, de la empresa emergente de inteligencia artificial Manus, en un momento en que Pekín intensifica el escrutinio de las inversiones estadounidenses en compañías nacionales que desarrollan tecnologías de vanguardia.
La guerra de Irán ha catapultado la proyección del multimillonario como gran proveedor de energías fósiles. El empresario nigeriano piensa que ha llegado la hora de que África no solo exporte, sino que también procese sus materias primas.