Cuando pensamos en un chimpancé, casi siempre aparece la misma imagen: un animal chiquito, dócil, vestido para una publicidad, usando un inodoro o jugando como si fuera un niño. Pero un chimpancé no se queda así. Crece. Se convierte en un animal de más de cien kilos, con una fuerza capaz de superar a varios adultos y con comportamientos que no se pueden predecir ni controlar y mucho menos dentro de una casa. Y algo así fue lo que pasó con Travis, un chimpancé criado como si fuera un hijo que durante años fue una celebridad, hasta que un día, t
Ya tenemos una nave espacial rumbo a los asteroides troyanos. El 16 de octubre de 2021 a las 09:34 UTC la empresa ULA (United Launch Alliance) lanzó un cohete Atlas V 401 desde la rampa SLC-41 de la Base Aérea de Cabo Cañaveral en la misión AV-096. El cohete llevaba a bordo la sonda Lucy de la NASA. La sonda se separó de la Centaur 58 minutos después del despegue para dar comienzo una misión de doce años y cuatro mil millones de kilómetros en la que visitará seis sistemas de asteroides —algunos de estos asteroides poseen lunas—
Hace unas horas un cohete Atlas 5 lanzaba la sonda Lucy de la NASA en un camino que durará doce años en el que visitará seis asteroides troyanos de Júpiter y un asteroide del cinturón de asteroides. Los asteroides troyanos de Júpiter son dos grupos de asteroides que orbitan el Sol por delante y por detrás del planeta en órbitas que son mantenidas estables por la gravedad combinada de Júpiter y el Sol. En concreto están en los puntos de Lagrange L4 y L5 del sistema Sol–Júpiter.
En febrero de 2013 un pequeño asteroide de veinte metros chocó contra la Tierra y explotó sobre la ciudad rusa de Cheliábinsk con una potencia equivalente a quinientos kilotones. Como resultado del suceso la Academia de Ciencias de la Federación Rusa (RAN) ha creado el proyecto SODA (‘sistema de detección de asteroides diurnos’), consistente en un satélite capaz de descubrir asteroides cercanos con un tamaño superior a diez metros con una antelación de al menos cuatro horas, tiempo suficiente para alertar a los servicios de emergencia.
El Planeta X (o Planeta 9) será un gigante gaseoso similar a Úrano y Neptuno Las propiedades dinámicas de dos asteroides, observados por primera vez a través del Gran Telescopio CANARIAS, sugieren un posible origen común y traen nuevas pistas sobre la existencia de un planeta en el Sistema Solar
El pasado 17 de febrero la Unión Astronómica Internacional (IAU por sus siglas en inglés) dio a conocer los nombres oficiales de 17 asteroides del Sistema Solar que hasta entonces sólo tenían una designación genérica. El “bautizo” de estos objetos fue apadrinado por las 17 instituciones que resultaron ganadoras del concurso internacional “NameExoWorlds”.
Vivimos una era de oro de exploración espacial gracias a la pléyade de misiones espaciales que están estudiando distintos objetivos del sistema solar. Curiosamente, muchos de esos objetivos son cuerpos menores: asteroides, cometas, objetos del cinturón de Kuiper y planetas enanos. Estos cuerpos, aparentemente poco interesantes comparado con planetas y lunas, son en realidad fundamentales a la hora de entender los caóticos procesos de formación del sistema solar.
Los asteroides más peligrosos ... pero no tanto Se conocen más de 3000 cometas y casi un millón de asteroides, pero seguro que hay muchos más. La inmensa mayoría de los asteroides se encuentran en el cinturón principal entre las órbitas de Marte y Júpiter, o compartiendo órbita con Júpiter (los llamados troyanos de los que espero hablar próximamente), y por eso nunca se acercan y no son peligrosos. Pero hay un grupo, de los que se conocen unos 20000, que sí se aproximan relativamente a la Tierra
NEOMIR podrá detectar asteroides de más de 20 a 25 metros de diámetro a 15 millones de kilómetros de distancia con al menos 3 o 4 semanas de antelación, pero evidentemente siempre se podrá colar algún asteroide. No obstante, la misión ha sido diseñada para que, como mínimo, se pueda descubrir cualquier objeto de más de 20 metros que se acerque a la Tierra a 1,5 millones de kilómetros de distancia, es decir, a unos dos días del encuentro con nuestro planeta.
Las agencias espaciales tienen en el radar a una veintena de asteroides potencialmente peligrosos (objetos brillantes que se nos pueden cruzar a menos de unos 750.000 km de la Tierra) de los más de 37.000 conocidos. Para ello, tienen que ser suficientemente grandes. Muchos se nos acercan dejando más expectación en redes que amenaza real.
Los volátiles para propulsión y soporte vital sólo arañan la superficie de lo que podríamos extraer una vez que las comunidades mineras viables comiencen a explotar los asteroides. Metales como el platino nos recuerdan cuán fácilmente disponibles estarán algunos recursos en el espacio en lugar de tratar de extraerlos de las profundidades de nuestro planeta. Alex Tolley continúa explorando estos temas en el ensayo de hoy, que examina cómo las compañías obtendrán ganancias y qué tipo de objetivos justifican los primeros esfuerzos.
Desde la estación de Malargüe en Mendoza, CONAE y su par rusa obtuvieron con las respectivas antenas una imagen de radar biestática intercontinental de la Luna que abre nuevas perspectivas para explorar el universo.
No es que vayamos a poder hacer mucho si alguna vez descubrimos que un asteroide va a chocar contra la Tierra, aunque estamos empezando a hacer pruebas. Pero para poder hacer algo es necesario que lo descubramos con la suficiente antelación. Y uno de los grandes problemas que hay para esto es que no tenemos ningún sistema de alerta temprana para ello que cubra todo el cielo. O no lo teníamos. Porque desde hace unas semanas están en funcionamiento los telescopios ATLAS situados en Chile y Sudáfrica que junto con los otros dos de Hawaii...
La misión Hera de la Agencia Espacial Europea (ESA) utilizó ayer la gravedad de Marte para poner rumbo definitivo a su destino, el sistema formado por los asteroides Dídimo y Dimorfo. La aproximación máxima a Deimos, a tan sólo 1.000 kilómetros, se produjo a las 13:07. La aproximación máxima a Marte, a sólo 5.000 kilómetros, a las 13:51, hora peninsular española (UTC +1)..
El 11 de marzo de 1998 bien podría pasar a la historia como el día en el que vivimos en peligro. En esa fecha se anunciaba el descubrimiento de un asteroide que, según los cálculos iniciales, se estrellaría con nuestro planeta en 2028. Dos cosas importantes tenemos claras hoy día: aún faltan diez años para esa fatídica fecha, y, lo más importante por cierto, es que ese evento no se producirá por lo menos en los próximos doscientos años.