¿Cómo es posible que una pequeña empresa de Barcelona le plantara cara a los gigantes japoneses del hardware en los años 90?
Me he sentado a charlar con Javier Valero, uno de los fundadores de Gaelco y el cerebro técnico detrás de sus máquinas. Nada de presupuestos millonarios ni equipos de cien personas. Javier nos cuenta la realidad de aquella época: desde destripar placas de Pong a ciegas para entender cómo funcionaban, hasta diseñar su propio chip 3D a mano, con papel y boli, en un parador.
Hablamos de cacharreo puro y duro. Nos desvela el truco de la VRAM que se inventaron para mover polígonos a lo bestia y cómo lograron que una sola placa española rindiera al nivel de los carísimos muebles de SEGA o Namco.