Durante la historia, protegerse durante las batallas ha sido siempre muy importante para salvaguardar la vida de los soldados. Fue entonces cuando se buscó una alternativa y se crearon los primeros chalecos antibalas. El invento fue posible porque descubrieron que el algodón era un eficaz protector contra proyectiles.
Un agente de la Policía Nacional pudo comprobar en primera persona la eficacia de su chaleco antibalas, que evitó lo que podría haber sido una tragedia. Este vital y necesario equipamiento consiguió frenar la punta de un cuchillo que tenía una longitud aproximada de 24 centímetros, según informan fuentes policiales a Vozpópuli. El agresor es un viejo conocido de los policías ya que cuenta con antecedentes por atentado a la autoridad.
La prioridad de las protecciones corporales como los chalecos antibalas es salvar la vida del usuario frente a las amenazas del campo de batalla, desde disparos hasta traumatismos por fuerza contundente en el caso de una detonación de un artefacto explosivo improvisado. Pero no se trata solo de detener las balas. Hay muchos factores que afectan la forma en que se usa el chaleco, lo que a su vez vincula sobre cómo y cuándo se usará.
El robo se ha producido sobre las 10:30 horas de este viernes, cuando el vehículo se encontraba estacionado en las inmediaciones del Puente Colgante de Portugalete. Tres mochilas con chalecos balísticos y cargadores de munición han sido robados este viernes del interior del vehículo oficial utilizado por el lehendakari, Imanol Pradales, que han sido abandonados posteriormente y recuperados por la Ertzaintza.