«El descubrimiento -afirma Chester- ayuda a llenar el vacío en la comprensión de la geografía y la evolución de nuestros primeros parientes primates». Un vacío de dos millones de años que traía de cabeza a los científicos.
La población de nuestros ancestros pudo haber sufrido un grave momento de declive a principios y mediados del Pleistoceno, con un drástico descenso de los individuos reproductores, de los que solo quedaron casi 1.300, lo que amenazó a la humanidad tal y como la conocemos.