La menor, que contaba con 13 años en el momento de los hechos, fue contactada por R.J.A.H., un joven de 21 años. Este se hizo pasar por otra chica en la red social Instagram con el objetivo de ganarse la confianza de la víctima. Durante una de las ocasiones, el apartamento fue visitado por un amigo del principal acusado, A.V.S., quien también mantuvo relaciones sexuales con la menor de 13 años.
La niña aprovechó una de las salidas del piso tutelado en el que vivía para escaparse. Apenas tenía 12 años. Fue en búsqueda de su tía. Y ahí comenzó la pesadilla. Su familiar la obligó a prostituirse a cambio de drogas, es más generó en la pequeña una adicción a este tipo de sustancias.