Hoy en día casi todo el mundo compra por Internet, sea por el motivo que sea. Y en esa acción tan común participan varios factores: Tienda online, método de pago y envío. Al igual que en las tiendas físicas, las hay mejores y peores. El método de pago mayormente utilizado es PayPal o similares, aunque también podemos utilizar el pago con tarjeta, transferencia bancaria o contra reembolso dependiendo de las condiciones establecidas por el comercio online.
El presupuesto para las elecciones generales del 23 de julio alcanza los 220.872.805 de euros, casi la mitad (el 45,9 %) dedicado a los gastos postales de envío de propaganda electoral y las gestiones del voto por correo. Según datos de la Presidencia del Gobierno, los servicios postales para estos comicios se llevan 101.500.000 millones de euros, mientras que las operaciones y gestiones del resto de las administraciones públicas ocupan el 36,7 % del presupuesto, con más de 81,1 millones de euros.
Parece que lleven ahí toda la vida. Pero los códigos postales no son un invento tan antiguo como cabría esperar. En España no se implantaron hasta 1984, cuando un 1 de julio la Dirección General de Correos implantó el uso obligatorio del código postal para todos los envíos. En otros países del mundo, el código postal llevaba implantado algo más de tiempo.
En entradas anteriores del blog hemos comentado que, aunque la idea generalizada sobre la actitud de la población alemana ante el nazismo casi hasta sus últimos días fue de una colectiva admisión y hasta complacencia con el régimen, existieron casos de individuos o pequeños colectivos que manifestaron su oposición a Hitler y trataron en la medida de lo posible de oponerse a él, normalmente pagándolo con su vida. Se trata de historias conmovedoras (...)