Analizando el ADN de los restos de cientos de humanos antiguos de Asia Occidental, los Balcanes, Grecia, la actual Turquía y otras regiones, los científicos han revelado sorprendentes migraciones que iluminan la historia de la humanidad y han dado lugar a las lenguas que miles de millones de personas hablan hoy.
¿Quién vivía en Machu Picchu en su apogeo? Un nuevo estudio, publicado en Science Advances, ha utilizado ADN antiguo para averiguar por primera vez de dónde procedían los trabajadores enterrados hace más de 500 años dentro del perdido Imperio Inca.
El estudio internacional, liderado por la Universidad de Zaragoza y publicado recientemente en la revista 'Communications Biology', ofrece nuevos datos de los orígenes genéticos de la población de la época, así como de sus estructuras familiares, gracias al análisis del ADN antiguo de uno de los montículos funerarios (túmulos) más destacados de este yacimiento, el único enterramiento colectivo de gran entidad, con más de 30 individuos.
La civilización púnica fue heredera de los fenicios, pero no tenía una relación genética estrecha con ellos, según un nuevo estudio de ADN antiguo,el cual señala que los púnicos fueron el primer intento de globalización en el Mediterráneo y de civilización verdaderamente cosmopolita en ese mar.
Los restos de antiguas pandemias víricas en forma de secuencias de ADN vírico incrustadas en nuestros genomas siguen activos en personas sanas, según una nueva investigación que mis colegas y yo hemos publicado recientemente. (https://journals.plos.org/plosbiology/article?id=10.1371/journal.pbio.3001826). Los HERV, o retrovirus endógenos humanos, constituyen alrededor del 8% del genoma humano y son el resultado de infecciones que sufrieron los primates antepasados de la humanidad hace millones de años. Pasaron a formar parte del genoma humano.
El elemento básico de toda forma de vida en nuestro planeta -y, hasta donde sabemos, del universo- es el Ácido Desoxirribonucleico (ADN). Aparte de ser la "plantilla" de cualquier especie viva que existe, tiene una capacidad de almacenamiento de datos apabullante. Y eso no ha pasado desapercibido para un grupo de investigadores de la Universidad de Missouri, en EE.UU: su idea es crear una unidad de almacenamiento digital (un disco duro o HDD) que esté basado y funcione en cadenas de ADN. Van por buen camino, pero hay una serie de desafíos...
El mapa genético de la humanidad es un palimpsesto escrito a lo largo de cientos de miles de años, un registro mudo de migraciones, encuentros y mestizajes que la ciencia lleva décadas intentando descifrar. Uno de los enigmas más persistentes en este campo ha sido el de los llamados desiertos neandertales: regiones del genoma de los humanos modernos donde, a diferencia del resto del código genético, el ADN heredado de nuestros primos arcaicos es casi inexistente.
Un estudio publicado en Scientific Reports plantea que los neandertales no desaparecieron por competencia ni por cambios climáticos extremos, sino por un proceso gradual de mezcla genética con el Homo sapiens. Según el modelo, su identidad se diluyó en nuestras poblaciones, pero parte de su linaje aún persiste en nosotros.
La Universidad de Tohoku y el instituto JAIST de Japón han creado un robot molecular compuesto de biomoléculas, como ADN y proteínas, integrando máquinas moleculares en una membrana celular artificial. El dispositivo puede iniciar y detener su función de cambio de forma en respuesta a una señal de ADN concreta, la primera vez que un sistema robótico molecular logra algo así.
La ubiquitilación es una modificación postraduccional que altera de forma reversible la estabilidad, la actividad, las interacciones o el tráfico de proteínas. La ubiquitilación de histonas y varias otras proteínas facilita la respuesta al daño del ADN. Sin embargo, Liu et al. descubrió que la ubiquitina también se une directamente al ADN. En solución y en células vivas, cadenas de ubiquitina conectadas específicamente a través de residuos de Lys63...
Los investigadores del Departamento de Ciencias Planetarias de la Universidad de Aberdeen utilizaron un secuenciador de ADN MinION desarrollado por Oxford Nanopore Technologies para detectar microorganismos presentes en cantidades minúsculas de suelos terrestres e investigar cómo se replican en condiciones ambientales. Han diseñado un procedimiento que permite detectar y caracterizar el ADN del suelo con tan sólo 2 picogramos de masa de ADN (el genoma de una sola célula de un colibrí tiene un picogramo de ADN).
La investigación ha conseguido hacer segmentos de ADN que se acoplan entre sí como piezas de lego y pueden usarse como "adhesivo". Ramon Eritja, investigador del Instituto de Química Avanzada de Cataluña, ha explicado que esto permite crear superficies sensoras o sistemas de encaminamiento de medicamentos. Esta investigación ha ideado un proceso de litografía molecular para crear patrones en superficies de oro.
En un nuevo estudio, Yaniv Erlich y Dina Zielinski, de la Universidad de Columbia en la ciudad estadounidense de Nueva York, han demostrado que un algoritmo diseñado originalmente para streaming de video en un teléfono móvil o celular puede aprovechar casi por completo el potencial de almacenamiento del ADN gracias a poder comprimir mucho más la información en él que en cualquier otro sistema artificial existente de almacenamiento de información. También han demostrado que esta tecnología es muy fiable.
Un equipo de científicos de la Universidad de Harvard ha conseguido por primera vez guardar un GIF de un caballo en movimiento así como de una mano, en el ADN de bacterias fecales usando la técnica de 'bisturí molecular' CRISPR-Cas9.
El 28 de febrero de 1953, Francis Crick entró en un pub de Cambridge y gritó “Hemos encontrado el secreto de la vida”. Luego supimos que la historia había sido más complicada, pero la estructura helicoidal del ADN pasó a convertirse en uno de los símbolos científicos por antonomasia.Ahora, un equipo de investigadores del Instituto Garvan en Sídney ha confirmado que la vida tenía más de un secreto y que esa estructura puede ser mucho más compleja en células vivas:
Un estudio del IRB Barcelona en cáncer de mama identifica la proteína p38 como un salvavidas que usan las células tumorales para evitar excesivo daño en su ADN que, de otro modo, las sentenciaría a morir. Bloqueando la p38 consiguen elevar la mortalidad de células tumorales y reducir los tumores. El trabajo se ha realizado con tumores de pacientes crecidos en ratones.