José Manuel Rodríguez Uribes afirma que vacunar a los jugadores de la selección está justificado. No vacunamos a un colectivo concreto, vacunamos a los jugadores de la selección porque nos representan, añade.
El Atlético de Madrid se proclamó campeón de Liga con la victoria (1-2) ante el Real Valladolid, quien perdió la categoría, undécimo Campeonato Nacional para el cuadro rojiblanco con el sufrimiento pero el alegrón de la última jornada, pese a que cumplió el Real Madrid (2-1) en el descuento contra el Villarreal.
El banco estadounidense JP Morgan Chase, que iba a financiar la nueva Superliga de fútbol, ha reconocido este viernes que "juzgó mal" la repercusión que tendría el nacimiento de la nueva competición en todo el mundo y ha prometido "aprender" de la experiencia.
La competición ha muerto casi antes de nacer, aunque a su principal impulsor, el presidente del Real Madrid y de ACS, le cuesta aceptarlo. Es uno de los grandes reveses de su vida profesional. Las críticas son unánimes: le reprochan haber hecho las cosas mal desde el principio, sin contar con nadie, con arrogancia y con opacidad.
La competición liderada por el presidente del Madrid, Florentino Pérez, recibe un nuevo mazazo tras las últimas bajas del Atlético de Madrid y los equipos italianos que se suman a las de los conjuntos ingleses.
El presidente del Real Madrid explicó su visión sobre el futuro del balompié. "Es una realidad. La Play, las plataformas... Lo consumen los jóvenes. Dicen que el partido se les hace muy largo. Tenemos que cambiar algo si queremos que el fútbol siga viviendo", señaló. Desde su punto de vista, es necesario actualizar las reglas y los formatos del deporte rey para colmar las expectativas de las nuevas generaciones. Como buen ejemplo de esta política Pérez citó las reformas de los torneos europeos en el siglo XX.
La guerra en el fútbol europeo sólo acaba de empezar: FIFA, UEFA, Unión Europea, las federaciones y las ligas nacionales critican con dureza este proyecto cínico con el que los clubes más ricos de Europa esperan cuadruplicar sus ingresos en una competición cerrada que pone en riesgo el futuro de los equipos medianos y pequeños.
La Superliga europea es una traición a clubes y comunidades. La mayor ironía es el intento de un grupo de propietarios estadounidenses de crear una tienda cerrada en el fútbol europeo. En aras de hacer dinero y en nombre del capitalismo del laissez-faire, quieren sacar la competencia del deporte europeo.