Sin embargo, en un momento dado nos trasladaron a un box contiguo, donde ya había una paciente acompañada por sus cinco hijos. El ambiente era muy ruidoso, con conversaciones en voz alta y videollamadas, lo que dificultaba el descanso. El personal sanitario intentó organizar la situación, pidiendo que redujeran el número de acompañantes y bajaran el volumen. Nos acusaron de racistas.
La niña de 14 años que fue vendida por sus padres en enero a cambio de 5.000 euros y cinco botellas de whisky vuelve a casa con su familia, a Corella, Navarra, después de que la magistrada que instruye el caso haya archivado el procedimiento judicial este viernes. Y es que desde la justicia han dado más peso a la declaración de la menor, quien ha asegurado que no se ha sentido víctima en ningún momento, que a las pruebas policiales que evidencian tráfico de seres humanos, matrimonio forzado y mendicidad infantil.
“No fallan las instituciones, fallamos como seres humanos”. "Sí hay salas disponibles, pero no nos las dan porque somos gitanos". Una simple pregunta: ¿Se hace un uso correcto y cívico de las instalaciones? ¿Cómo de fuerte será el patrón para que se tomen esas medidas tan rotundas? Seguro que los constantes abusos que vemos a diario en la sanidad pública, y de los que está prohibido hablar, no guardan ninguna relación. https://x.com/elespanolcom/status/2042181944130089296