El sanchismo como negocio
Sánchez ha vuelto a aplicar en la selección de personal su filtro moral habitual, es decir, ninguno. El caso de Borja Cabezón no supone la excepción sino la confirmación Empiezo a pensar que me quedé corto. Durante años, he sostenido que el sanchismo no podía ser calificado en términos ideológicos porque no pasaba de ser una forma de ejercer el poder, esencialmente violento y cesarista, cismático y adversario de la lógica democrática. La sospecha de que el sanchismo podría pasar a la historia no como un producto político, sino como un negocio s