A Pablo se le ha pegado la casta. Un día sale en Internet pidiendo perras y otro presume de ir a restaurantes al que el común de los mortales no puede acceder. Yo de los votantes de este señor hilaría causa-efecto. Primero te pide pelas, luego presume de ir a restaurantes de lujo. A ver, amigo lector, yo lo veo fácil a pesar de ser rubia. El caso es que los fans también caigan del guindo. O no, que se vive mejor en el olvido.